Rosa Icela Rodríguez quedó al frente de la lucha contra el crimen en México, la gran asignatura pendiente del presidente Andrés López Obrador, que prometió reducir la espiral de violencia que flagela al país desde hace 14 años, en poco tiempo

La experiodista de 61 años, que trabajó hace muchos años en algunos de los medios más importantes de la capital, recibió una inmediata avalancha de críticas

Sin embargo, también surgieron elogios de algunos analistas que la consideran una "eficaz operadora política" y una capaz "coordinadora de trabajo en equipo". Además, recuerdan que la seguridad siempre ha sido parte de su trabajo pues hasta hace poco fue vicealcaldesa de la conflictiva Ciudad de México, donde ese tema formaba parte diaria de su agenda de actividades

Asimismo, durante su participación en el equipo del exjefe de gobierno Marcelo Ebrard, que hoy es canciller, fue encargada del gabinete de seguridad y también colaboró con López Obrador cuando era también intendente en la Ciudad de México

Amiga cercana de la ahora esposa del presidente Beatriz Gutiérrez, Rodríguez fue coordinadora de Comunicación Social de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, de 1997 a 2000 y luego pasó a desempeñar diversos cargos en el gobierno de la urbe.

Rosa Icela Rodríguez (Web)

Algunos de sus defensores recuerdan que cuando encabezó el gabinete de seguridad de Ebrard, logró que la incidencia delictiva bajara niveles importantes y llegara a considerarse a la capital como "un oasis" en medio del océano de violencia que sacude al país desde 2006

Hasta ahora, la trágica espiral de sangre que se desató luego de que el entonces presidente Felipe Calderón lanzara una guerra contra las bandas criminales arroja más de 300.000 muertos y 77.000 desaparecidos

Rodríguez fue luego secretaria de Desarrollo Social en el gobierno del intendente Miguel Angel Mancera y luego secretaria de gobierno y su último cargo en el que sólo permaneció algunos meses fue la de directora de Puertos del ministerio de Comunicaciones y Transportes

El viernes pasado, López Obrador anunció que sucedería a Alfonso Durazo, que renunció al cargo, como nueva titular de Seguridad Pública, lo que generó cierto desconcierto pues se esperaba la llegada de un general del Ejército.

El experto en seguridad, Alejandro Hope, consideró que no es "una mala designación", pero advirtió que "va a heredar una estructura profundamente disfuncional y, sin importar sus virtudes personales, poco va a poder hacer para enmendarla.

"El presidente ya hizo una apuesta por las Fuerzas Armadas y la vía militar" y quien esté a la cabeza de este ministerio "pesa poco en ese diseño, sin importar quién sea la presida", afirmó

A su vez, el analista Jorge Fernández estimó que "este momento parece ser el idóneo para que llegue" al cargo una persona como Rosa Icela, que permita dar "el golpe de timón que la seguridad pública en el país exige".