Este domingo se llevaron adelante las elecciones presidenciales en Perú. Según los resultados del boca de urna, el sindicalista de izquierda Pedro Castillo fue quien quedó mejor posicionado para pasar a la segunda vuelta.

Por su lado, las encuestadoras también dieron a conocer sus relevamientos basados en la opinión pública. Para la firma Ipsos, Castillo tenía el 16,1% de los votos, mientras que el economista liberal Hernando De Soto y la populista de derecha Keiko Fujimori, estaban empatados con el 11,9%.

Por su lado, el legislador centrista Yonhy Lescano también se presentaba con chances, con el 11%. Asimismo, el empresario de derecha Rafael López Aliaga, sumó el 10,5%.

Un poco más lejos, la lista de candidatos continúa con la exlegisladora de izquierda Verónika Mendoza, con el 8,8%, y el exfutbolista de centroderecha George Forsyth, con el 6,4% de los votos.

De este modo, el sondeo muestra la paridad entre esos siete candidatos. Cabe mencionar que, según las encuestas, una semana antes de los comicios, Castillo aparecía sexto.

Según los expertos, los resultados definitivos estarán este martes o miércoles.

Castillo, el más votado

“El pueblo es sabio, se identifica con quien nació del pueblo; lo primero que tengo que hacer si se confirma este resultado es agradecer a cada uno de los maestros y al pueblo en general”, dijo Castillo en Tacabamba.

El candidato criticó a los “eruditos” que tuvieron “el tiempo suficiente, bastantes lustros”' para mejorar el país y saludó a los ciudadanos de los “rincones alejados”.

El izquierdista es el candidato de Perú Libre. Plantea elaborar una nueva constitución que reemplace a la de 1993 y expulsar a los extranjeros ilegales. Dice que desactivará el Tribunal Constitucional y nacionalizará los yacimientos mineros, petroleros y energéticos.

El maestro rural se hizo conocido en todo Perú en 2017, cuando lideró una huelga de maestros que duró varios meses con el fin de incrementar las remuneraciones. Su crecimiento en las encuestas empezó hace pocas semanas. Aunque se declara de izquierda, tiene posiciones conservadoras: está en contra del enfoque de género en el currículo escolar, se opone al aborto, al matrimonio igualitario y a la eutanasia.

Como dato de color, protagonizó este domingo episodio risueño en esa ciudad de la provincia de Chota, en el departamento norteño Cajamarca, cuando fue a votar montando una yegua que se puso nerviosa y corcoveó ante la aglomeración de personas.

Castillo, el candidato más votado. (Foto: Twitter)

Una votación especial

Estas elecciones, en las que se elegía presidente y también la renovación de los congresistas, fueron los más abiertos de la historia de Perú, con 18 candidatos que no lograron capitalizar el gran descontento social en el país, que fue arrasado por el Coronavirus.

Las elecciones coincidieron con un momento tan particularmente brutal de la pandemia, que las largas filas para votar se confundían en barrios de Lima con aquellas para conseguir oxígeno para familiares enfermos de coronavirus.

Solo cerca de mediodía, cinco horas después de que se abrieran las urnas, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que se había constituido el 98% de las mesas, luego de que se verificara la ausencia de numerosas autoridades de mesa y el presidente Francisco Sagasti llamara a “los jóvenes” a asumir voluntariamente esa función.

Además de presidente y dos vicepresidentes -entre 18 fórmulas, el segundo mayor número en la historia de Perú, solo superado en 2006-, se elegían los 130 miembros del Congreso unicameral y cinco diputados al Parlamento Andino.

La dispersión en las preferencias electorales se verificaba también en el campo parlamentario, en el que hasta 12 partidos tenían posibilidades de ganar bancas -ninguno, más de 30-. Si se confirman los resultados del boca de urna, el panorama será muy parecido al actual, con 11 partidos y cuatro legisladores independientes.

Perú llegó a estos comicios en medio de una prolongada crisis política que consumió cuatro presidentes y dos Congresos en el actual quinquenio de Gobierno, agravada por el coronavirus y su impacto.

Además, las elecciones se realizaron en el peor momento de la pandemia, con más de 54 mil muertos y más de 1,6 millones de infectados. Más de 86.000 mesas de votación estuvieron abiertas 12 horas para evitar aglomeraciones y contagios por el virus que el pasado sábado mató a 384, cifra diaria más alta desde que empezó la pandemia en medio de hospitales colapsados y el incremento de las muertes de infectados en casa.

Crisis de toda índole

Uno de los aspirantes al Congreso es el expresidente Martín Vizcarra, quien no pudo votar en Moquegua, donde está empadronado, porque la Justicia no le permitió salir de Lima debido a la investigación que está llevando adelante por su vacunación irregular contra el coronavirus.

Este fin de semana, la Comisión Permanente del Congreso aprobó un informe de la Subcomisión de Asuntos Constitucionales que propone inhabilitar por 10 años a Vizcarra para ejercer cargos públicos.

Por otro lado, un legislador opositor presentó una moción de censura a Sagasti -porque la excanciller Elizabeth Astete dijo que el mandatario estaba al tanto de su vacunación irregular-, que el ministro del Interior, José Elice, dijo que “no tiene sustento”.

En cuanto a la economía peruana, 2020 le llevó al país una de las mayores contracciones en todo el mundo y la primera a nivel local en más de dos décadas.

En ese contexto, las encuestas reflejaron un alto desinterés electoral ciudadano, por lo que también había expectación por conocer los porcentajes de inasistencia y de votos blancos y nulos, que se anticipaban más altos que los de costumbre.

Si se confirma el segundo balotaje, los dos candidatos más votados se enfrentarían el 6 de junio y el ganador sucedería al mandatario interino, Francisco Sagasti, el 28 de julio.

El por qué de la fragmentación

Todos los expresidentes que gobernaron desde 1985 están salpicados de corrupción, algunos encarcelados o arrestados. Uno se suicidó antes de ser capturado por la policía y dos, pese a estar procesados, se postularon a la presidencia y al Parlamento. En 12 años, 57 exgobernadores y 2002 exalcaldes fueron enjuiciados o están prófugos. Una auditoría en 2019 halló que la corrupción consumía a diario 17 millones de dólares, cifra suficiente para alimentar a los pobres del país.

En medio de la pandemia, los peruanos sufren las consecuencias de los choques entre el Parlamento y el Ejecutivo que generaron una crisis en noviembre y provocaron tres presidentes en una semana. Una de las consecuencias fue el atraso en la compra de vacunas que apenas se han aplicado a menos del 2% de la población.

Claudia Navas, analista de riesgos políticos, sociales y de seguridad de la firma global Control Risks, dijo que la fragmentación de las elecciones “es el resultado de un sistema político que tiene 11 partidos que carecen de cierta cohesión ideológica”, lo que lleva a los votantes a decidirse justo cuando se enfrentan a la votación. Añadió que los peruanos en general no confían en los políticos, siendo la corrupción uno de los principales motores de la desilusión hacia el sistema político.

Navas indicó que la elección del Congreso probablemente dará lugar a una legislatura dividida en la que ningún partido tendrá una mayoría clara y las alianzas políticas seguirán siendo de corta duración. Señaló que es probable que el nuevo Congreso siga ejerciendo su autoridad de destitución para reforzar su propia influencia y bloquear cualquier iniciativa que amenace su propio poder.

“Es probable que sigamos viendo un populismo legislativo significativo, esto implica movimientos que buscan satisfacer las necesidades y demandas públicas a corto plazo en detrimento de la sostenibilidad a medio y largo plazo’', explicó. Y agregó: “Independientemente de quién gane, creemos que es poco probable que el presidente termine su mandato por la postura de tipo populista del Congreso y es probable que el riesgo de inestabilidad política persista durante la administración’'.

Quiénes son los aspirantes al balotaje

De Soto y Fujimori se posicionan como los candidatos más cercanos a acompañar a Castillo en la segunda vuelta. El economista Hernando de Soto, de 79 años, es el candidato de mayor edad en los comicios. Su presencia detrás de las cortinas del poder es antigua. Asesoró a su ahora rival Keiko Fujimori y al padre de ella, el encarcelado expresidente Alberto Fujimori (1990-2000). También a los exlíderes Muamar El Gadafi de Libia y Hosni Mubarak de Egipto.

De Soto postula por un partido al cual se afilió hace poco más de medio año. En las últimas semanas generó polémica porque dijo que se vacunó de forma privada en Estados Unidos y aseguró que, de llegar al poder, los privados se encargarán de inocular a los peruanos.

Por su parte Keiko Fujimori, de 45 años, se postuló por tercera vez y aspira a gobernar desde la derecha con “mano dura”, en referencia a la década del Gobierno de su padre, que fue posteriormente condenado a 25 años de cárcel por corrupción y el asesinato de 25 peruanos.

Con información de Télam y AP


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